viernes, 25 de junio de 2010

Quehacer cotidiano

El escultor pasa la mitad de la semana acarreando piedras de muy lejos, la otra mitad cincela sin parar.

El pianista todo el tiempo está martillando escalas y arpegios, a veces tiene que empujar el armatoste que tiene por instrumento.

El bailarín sólo corre, brinca y se estira, casi no come.

El historiador siempre entre papeles viejos y polvo no hace más que fichas y fichas.

El compositor sólo tiene tiempo de rayar y tachonear en verano.

El violista persigue gatos y luego los destripa.

Todo es rutinario: lo mismo cada día hasta que la Muerte cambie las cosas.

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