(No son más que palabras escritas para un ciego o cantos entonados para un sordo)
Quiéreme, que yo te amo.
Mirame, que me he mostrado.
Protégeme, que ante ti soy débil.
Tócame, que no sé si tengo piel.
Escúchame, que mi voz se quiebra.
Háblame, que desconozco tu voz.
(Jamás habrá respuesta, porque la certeza te aleja y la incertdumbre te acerca)
No hay comentarios:
Publicar un comentario