(Quisiera tumbarme en la cama y no despertar:
No pensar más en lo que falta.
Los ritmos no sostenibles me dan vértigo.
La estridencia del dolor físico ensordece a cualuier otro.
Mientras me autoflagelo me sonrío con la Muerte:
sólo ella sabe si duermmo o estoy desmayada.
Encomiendo mi alma a Dios.)
Podría, quizas, esperar el amanecer...
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