Cuando espetaste que no era santa y que era soberbia, no te mentí diciendo que era mártir, pero tampoco confesé mi vanidad. Y no te mentí, cuando me interrogaste por mis vicios, dije todo respecto a mis hábitos nocturnos y mis pecados más memorables.
Aun así te has hecho una imagen falsa, porque opaque la ira y dulcifique el rencor.Pero no estaba mintiendo: la templanza y la virtud estaban inspiradas por ti.
Y no mentí, aunque haya omitido.
No pretendí engaño ni estafa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario