Siempre latente como una brasa de carbón, espera el soplo del viento...
Los hombres lo saben:
Unos se entrenan como guerreros para apostar la vida por la existencia;
Otros se dedican a cuidar su espíritu ante lo efímero de su cuerpo;
Algunos más se evaden en el placer mundano;
Otros más se entretienen en mundos fantásticos.
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