Eres tan insoportable;
odio tus pretensiones,
tu timideces
y tus bromas de mal gusto.
Pero tu sonrisa,
tu mirada y tus juegos
son tan dulces,
tan apetecibles
y tan casi irresistibles.
En fin, eres un pequeño cosmos
de rizos castaños y manos toscas.
Aún así, no te comparas con el mundo,
aunque yo te haya comparado alguna vez.
Elijó el cielo azul y las nubes tormentosas;
ellos son majestuosos.
Prefiero sentir la caricia de la brisa
o el arrebato del viento;
la sensación es vigorizante.
Me fió más del blanco y negro
de las páginas de un libro.
Me divierto con la exuberancia
en la tipografía de las revistas.
El mundo siempre contingente es
tan desconcertante.
Me gusta perseguir la verdad
entre sus espejos.
Trataré de conocerlo.
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