Las heridas sanaron;
es tiempo de marchar.
No más brebajes mágicos,
ni más amuletos místicos.
De nuevo, estoy entera,
y soy libre.
Algo estuvo a punto de matarme,
pero sólo me hizo más fuerte.
El peligro no ha pasado;
ésta es una guerra interminable
de batallas eternas.
Y yo, que nunca fui mercenaria
mas sí acusada de traidora,
tengo una armadura de jade,
un escudo de escorpión,
las manos limpias
y la mente poderosa.
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