Tan altiva y prepotente,
tan caprichosa y frágil,
esa eres tú.
Crees que el poder
es dañar,
causar dolor.
No sientes,
no tienes corazón,
pero sólo admites, válidos, tus sentimientos.
Dime ¿quién te quitó el corazón
y oscureció tu mirada?
¿O será que el mal es eterno
y la sombra absoluta?
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