Quisiera arrojarme a tus brazos,
perderme en el mar de tus ojos.
Me digo a mí misma que no puedo;
¡mentira! claro que puedo; lo deseo;
sólo que no sé si quiero.
Sabes, dicen que es mejor morir
que vivir escondida. Que es mejor sufrir
que no vivir.
Un día, el oráculo me dijo que moriría;
¡cómo me gustaría que fuera en tus brazos!
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