jueves, 14 de enero de 2010

Los que cantan

Salí y vi el cielo gris;

sentí el viento helado;

un niño me sonrió,

sus travesuras han de ser divertidas.



Pasé por entre estatuas,

palacios y empedrados.

Finalmente llegué.



Allí, en el país de la música,

la melodía es reina.



Cantar no es un arte;

para los que cantan,

es una lengua.



¡Qué extraño concepto de belleza!



Y sólo a los extranjeros

nos fascina el nombre del sol,

de la lluvia o del aire.



¿Habrá, en mi tierra,

algo bello que ya no veo

o que ya oigo sin sorpresa?



Eso lo dejé para mi regreso.



Mientras tanto, me pregunté:

¿dónde habría un poeta?

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