jueves, 31 de diciembre de 2009

¿Tú?

Me tomabas de la mano. Salíamos a caminar por el pasto. Nuestras miradas se correspondían intensamente. Luego, se dió el beso.

(Todo era tan ilógico, que supe que no eras tú. Entonces, desperté.)

Nos sentamos uno al lado del otro. Sin más testigos que los astros del cielo que se asomaban por la ventana. Tomabas mi mano entre la tuyas. El tacto era tan suave y cálido.

(De nuevo incongruente, supe que era un sueño. Me levanté a tomar agua)

Era linda aquella mesa junto al ventanal que daba al jardín. Tan confiado y carismático, extendiste la mano diciendo: L. G.

(Será esto obsesión propia o trabajo de brujería. Esto es demasiado constante: no es vida, sino sólo sueños)

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