Te he descubierto
sin quitarte la ropa
sin tocar tu piel:
Estás roto, mi pequeño arlequín.
Vi a través de tus ojos.
Advertí tus danzas y tus huídas.
Pero no toqué tu corazón:
no lo encontré.
Y yo que te creí de madera y cristal.
Y yo que te creí de piel y alma.
Me acerqué a ti,
me arriesgué y esperé...
mas nada pasó,
mas nada recibí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario