No sé si es largo, el camino. Lo que sé es que son pocos los descansos y continuos los pasos. Tan relativo el tiempo a los espacios... y tan extraños los paseantes.
El sueño es un privilegio tentador: un fármaco que debe tomarse medido, pues en abundancia roba tiempo y en escasez lo arrebata.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Somos humanos
El mundo es vasto;
la vida es breve,
y el tiempo sólo pasa.
Tantos son los deseos,
y tan contados y preciados son los logros;
es una cruel broma divina.
Hay tantas opciones,
pero sólo una elección.
Tengo suerte:
elijo seguido.
Dios es complaciente:
puedo conservar.
Somos humanos:
Deseamos todo;
porque sólo podemos algo,
tan torpes que olvidamos querer al menos ese algo.
la vida es breve,
y el tiempo sólo pasa.
Tantos son los deseos,
y tan contados y preciados son los logros;
es una cruel broma divina.
Hay tantas opciones,
pero sólo una elección.
Tengo suerte:
elijo seguido.
Dios es complaciente:
puedo conservar.
Somos humanos:
Deseamos todo;
porque sólo podemos algo,
tan torpes que olvidamos querer al menos ese algo.
¿Tú?
Me tomabas de la mano. Salíamos a caminar por el pasto. Nuestras miradas se correspondían intensamente. Luego, se dió el beso.
(Todo era tan ilógico, que supe que no eras tú. Entonces, desperté.)
Nos sentamos uno al lado del otro. Sin más testigos que los astros del cielo que se asomaban por la ventana. Tomabas mi mano entre la tuyas. El tacto era tan suave y cálido.
(De nuevo incongruente, supe que era un sueño. Me levanté a tomar agua)
Era linda aquella mesa junto al ventanal que daba al jardín. Tan confiado y carismático, extendiste la mano diciendo: L. G.
(Será esto obsesión propia o trabajo de brujería. Esto es demasiado constante: no es vida, sino sólo sueños)
(Todo era tan ilógico, que supe que no eras tú. Entonces, desperté.)
Nos sentamos uno al lado del otro. Sin más testigos que los astros del cielo que se asomaban por la ventana. Tomabas mi mano entre la tuyas. El tacto era tan suave y cálido.
(De nuevo incongruente, supe que era un sueño. Me levanté a tomar agua)
Era linda aquella mesa junto al ventanal que daba al jardín. Tan confiado y carismático, extendiste la mano diciendo: L. G.
(Será esto obsesión propia o trabajo de brujería. Esto es demasiado constante: no es vida, sino sólo sueños)
Cerró la herida
Subí grandes escalones
para avisar de mis planes
y obtener permiso.
Me dijeron: no vayas;
contesté que tenía que ir
y así lo hice.
Caminé un trecho;
busqué el lugar indicado
y me encontré con él.
Me entregó el libro,
uno grande de pastas gruesas,
y con una seña agradecí y me despedí.
Di la vuelta;
camine un par de metros,
y escuché pasos tras de mí.
Sentí un golpe,
mucho dolor en el lado izquierdo
y humedad escarlata en el corazón.
No había nada que hacer;
todo estaba pérdido;
seguí caminando.
No creí resistir,
pero daba un paso tras otro
sin detenerme.
Quise terminar de pie;
todo duraba demasiado,
entonces busqué mi reflejo en una ventana:
No había más que una cicatriz;
no la toqué;
sólo pensé en qué hacer...
para avisar de mis planes
y obtener permiso.
Me dijeron: no vayas;
contesté que tenía que ir
y así lo hice.
Caminé un trecho;
busqué el lugar indicado
y me encontré con él.
Me entregó el libro,
uno grande de pastas gruesas,
y con una seña agradecí y me despedí.
Di la vuelta;
camine un par de metros,
y escuché pasos tras de mí.
Sentí un golpe,
mucho dolor en el lado izquierdo
y humedad escarlata en el corazón.
No había nada que hacer;
todo estaba pérdido;
seguí caminando.
No creí resistir,
pero daba un paso tras otro
sin detenerme.
Quise terminar de pie;
todo duraba demasiado,
entonces busqué mi reflejo en una ventana:
No había más que una cicatriz;
no la toqué;
sólo pensé en qué hacer...
Coralillo
El curandero se dirige la gente.
--La vi, una culebrota, allí abajo de las piedras, por dónde pasa el canal,
quiensabe, si será coralillo... mejor no molestarla.
--La vi, una culebrota, allí abajo de las piedras, por dónde pasa el canal,
quiensabe, si será coralillo... mejor no molestarla.
Serpiente de Agua
"Es serpiente de agua;
come puro pescado:
no hace nada.
El que no la conoce
le tiene miedo."
Dijo el sabio.
come puro pescado:
no hace nada.
El que no la conoce
le tiene miedo."
Dijo el sabio.
martes, 22 de diciembre de 2009
La maldición de la hechicera
...Y el viejo errante, que quiso despojar a la mujer, intentó amedrentarla con viejos sofismas que escuchó durante uno de sus viajes sin destino.
--No has trascendido ni has visitado los lugares que, ya, he abandonado; allá, las mujeres son libres y mil veces más bellas que tú.
Con despreció arrojó lodo al aire; esperaba que la joven retrocedierá, pero ni siquiera se movió. El pobre viejo se rio a carcajadas; no sabía medir el poder de sus víctimas, siempre viajó protegido por sus lacayos: todos habían muerto por él.
La hechicera descubrió, entonces, su cabeza; sus ojos se tornaron grises como la tempestad. Una ráfaga de viento sacudió su vestido, mientras ella asestó el dedo índice de la mano izquierda in senem. El viento, que había sido una brisa en el vestido, era perturbador y paralizante seni. Y pronunció claro y fuerte:
"Te odio y te maldigo.
Has de vivir veinte mil días:
uno idéntico al otro.
Una ninfa te sacará los ojos,
no tendrás más párpados.
La muerte,
de la que huyes
y a la que odias;
en pago, te regalará
ojos que ven verdad.
Tu corazón
de madera podrida
no resistirá el dolor
y se hará polvo,
pero no morirás.
La misma muerte,
por lastima,
te fabricará otro
con carne y sangre.
Amarás la vida;
amarás al mundo;
tu nuevo corazón
latirá con tanta fuerza
que sabrás
lo que es sentirse vivo.
Entonces MORIRÁS,
morirás lento,
muy lento,
tan lento
que envidiarás
la muerte de tus enemigos
y la de tus lacayos"
Ella seguía sin moverse; pero el viejo, que no tenía más años que los del penúltimo profeta al dar su vida, tembló de miedo, tomó sus cosas y corrió lejos, muy lejos hasta que desapareció.
La hechicera dejó de ver al horizonte y siguió su camino.
--No has trascendido ni has visitado los lugares que, ya, he abandonado; allá, las mujeres son libres y mil veces más bellas que tú.
Con despreció arrojó lodo al aire; esperaba que la joven retrocedierá, pero ni siquiera se movió. El pobre viejo se rio a carcajadas; no sabía medir el poder de sus víctimas, siempre viajó protegido por sus lacayos: todos habían muerto por él.
La hechicera descubrió, entonces, su cabeza; sus ojos se tornaron grises como la tempestad. Una ráfaga de viento sacudió su vestido, mientras ella asestó el dedo índice de la mano izquierda in senem. El viento, que había sido una brisa en el vestido, era perturbador y paralizante seni. Y pronunció claro y fuerte:
"Te odio y te maldigo.
Has de vivir veinte mil días:
uno idéntico al otro.
Una ninfa te sacará los ojos,
no tendrás más párpados.
La muerte,
de la que huyes
y a la que odias;
en pago, te regalará
ojos que ven verdad.
Tu corazón
de madera podrida
no resistirá el dolor
y se hará polvo,
pero no morirás.
La misma muerte,
por lastima,
te fabricará otro
con carne y sangre.
Amarás la vida;
amarás al mundo;
tu nuevo corazón
latirá con tanta fuerza
que sabrás
lo que es sentirse vivo.
Entonces MORIRÁS,
morirás lento,
muy lento,
tan lento
que envidiarás
la muerte de tus enemigos
y la de tus lacayos"
Ella seguía sin moverse; pero el viejo, que no tenía más años que los del penúltimo profeta al dar su vida, tembló de miedo, tomó sus cosas y corrió lejos, muy lejos hasta que desapareció.
La hechicera dejó de ver al horizonte y siguió su camino.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Vuelvo mis pasos a casa
En casa,
pero ahora lo sé.
Antes sólo estaba,
después caminé hacia donde quise y pude,
ahora sólo deseo volver .
Ya no soy la que partió;
soy la que regresa.
Y la casa no es , ya, la que despide,
sino la que recibe.
He de partir,
tengo un itinerario que seguir,
mas siempre volveré,
mientras tenga a por qué .
pero ahora lo sé.
Antes sólo estaba,
después caminé hacia donde quise y pude,
ahora sólo deseo volver .
Ya no soy la que partió;
soy la que regresa.
Y la casa no es , ya, la que despide,
sino la que recibe.
He de partir,
tengo un itinerario que seguir,
mas siempre volveré,
mientras tenga a por qué .
viernes, 18 de diciembre de 2009
Propósito de año nuevo
Hacer de lo extraordinario algo cotidiano...
y no dejar de sorprenderse ante cada día.
y no dejar de sorprenderse ante cada día.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Mi ateo: Feliz Navidad
Mis mejores deseos para ti en esta temporada...
y en las venideras.
Si tienes mala suerte,
ya nos encontraremos.
Si tengo buena suerte,
ya nos encontraremos.
Si te levantas con el pie izquierdo,
me reconocerás.
Si me levanto con el pie derecho,
ya me habrás olvidado.
y en las venideras.
Si tienes mala suerte,
ya nos encontraremos.
Si tengo buena suerte,
ya nos encontraremos.
Si te levantas con el pie izquierdo,
me reconocerás.
Si me levanto con el pie derecho,
ya me habrás olvidado.
Te deseo
Deseo tocarte,
a ti, no sólo a tu cuerpo.
Deseo ver tu desnudez:
quitarte la ropa,
encender la luz
y asomarme a tus ojos.
Deseo tenerte,
absorber tu esencia
y capturar tu alma.
Deseo que me desees,
que quieras que yo desee,
que quieras entregarte
y que te permitas quererlo.
Y tú que me hablas de otros,
¿cuáles?, si los que me desean,
no son deseados por mí.
Admite, si es el caso,
que sólo deseas mi cuerpo,
y no a mí.
Que ni la oscuridad ni la ropa
te estorban del todo,
que no quieres ver
y que sólo deseas tocar.
Que no quieres poseer,
sólo invadir
como mercenario
y luego partir.
Que deseas
pero no quieres:
no te permites querer.
Deseo tu deseo,
deseo tu voluntad,
deseo tu conciencia
y deseo tu acción.
a ti, no sólo a tu cuerpo.
Deseo ver tu desnudez:
quitarte la ropa,
encender la luz
y asomarme a tus ojos.
Deseo tenerte,
absorber tu esencia
y capturar tu alma.
Deseo que me desees,
que quieras que yo desee,
que quieras entregarte
y que te permitas quererlo.
Y tú que me hablas de otros,
¿cuáles?, si los que me desean,
no son deseados por mí.
Admite, si es el caso,
que sólo deseas mi cuerpo,
y no a mí.
Que ni la oscuridad ni la ropa
te estorban del todo,
que no quieres ver
y que sólo deseas tocar.
Que no quieres poseer,
sólo invadir
como mercenario
y luego partir.
Que deseas
pero no quieres:
no te permites querer.
Deseo tu deseo,
deseo tu voluntad,
deseo tu conciencia
y deseo tu acción.
El viajero y el errante
-- Viajero, ¡qué suerte, la que cruza nuestros caminos!
-- Mi amigo errante, ¡mayor suerte la trae te trae cerca de este camino!
-- Tú y tus ideas de voluntad; acaso, sigues creyendo que decides y que querer es poder.
-- Mejor, háblame de tu búsqueda.
-- Ah, pues yo buscó lo que ningún hombre se ha atrevido, salgo a donde nadie ha estado y un día encontraré aquello que otros se niegan siquiera a imaginar.
-- Vaya, tú y tu imaginación, siempre desbordante. Yo, por mi parte, no huyó a un lugar mejor o puro; eso del dogmatismo no es lo mío. Me gusta viajar, conocer a otras personas, otras formas de vida, otros lugares; suelo quedarme con ellos un tiempo para descansar y recordar el infinito y la verdad: Entonces, viajó de nuevo...
-- ¡Has encontrado el infinito y la verdad! ¿Dónde, hacia que dirección?
-- Mi compañero errante, la verdad, el absoluto, están fuera de nuestro alcance: como simples mortales.
-- ¡Ya vas a empezar!, no eres más que un reprimido. Justo de personas como tú, es de quien salgo huyendo cada vez que las reconozco donde estoy.
-- Justo, personas como tú, soñadoras incansables, son las que yo busco por los lugares que visito. Me gusta oír su fantasías y ver con ellas el cielo.
-- Exacto, ¿no sería hermosa una vida de sólo soñar y contemplar las nubes?
-- No lo creo, somos seres intermedios entre los sueños y las pesadillas, entre el cielo y la tierra. Somos híbridos, imperfectos y limitados. Por eso podemos maravillarnos ante una estrella o temer a la oscuridad.
-- ¡No, no, no! No es así, no tiene que ser así; si ya podemos ver las estrellas para que voltear a la oscuridad, ¿por qué no sólo volar y tomar una estrella?
-- Porque somos humanos, hechos de barro, y pertenecemos a la tierra. Somos privilegiados, porque podemos viajar del cielo al infierno y de regreso. Sólo tenemos una vida, un viaje: ¡Eso es emoción, saborear la vida! Sabiendo que un día terminará.
-- ¿No es eso tan injusto! Deberíamos vivir para siempre.
-- ¿Crees que si vivieras eternamente, te importaría la vida de una flor o el olor del viento?
-- Tonterías, sólo quieres salirte con la tuya.
-- ¿Y no es lo mismo que tú quieres?, ¿no es por eso que huyes buscando un lugar en el que no te contradigan?
-- Lo ves, ahí vas de nuevo a autoproclamarte conocedor de la naturaleza humana.
-- ¿Qué más podría conocer, sino es mi propia naturaleza?
-- Pues el absoluto, el universo, la verdad.
-- Prefiero conocer a la humanidad, prefiero conocerme, prefiero viajar que sólo huir errante.
-- Sí, errante, eso prefiero yo. Adios.
-- Hasta pronto.
-- Mi amigo errante, ¡mayor suerte la trae te trae cerca de este camino!
-- Tú y tus ideas de voluntad; acaso, sigues creyendo que decides y que querer es poder.
-- Mejor, háblame de tu búsqueda.
-- Ah, pues yo buscó lo que ningún hombre se ha atrevido, salgo a donde nadie ha estado y un día encontraré aquello que otros se niegan siquiera a imaginar.
-- Vaya, tú y tu imaginación, siempre desbordante. Yo, por mi parte, no huyó a un lugar mejor o puro; eso del dogmatismo no es lo mío. Me gusta viajar, conocer a otras personas, otras formas de vida, otros lugares; suelo quedarme con ellos un tiempo para descansar y recordar el infinito y la verdad: Entonces, viajó de nuevo...
-- ¡Has encontrado el infinito y la verdad! ¿Dónde, hacia que dirección?
-- Mi compañero errante, la verdad, el absoluto, están fuera de nuestro alcance: como simples mortales.
-- ¡Ya vas a empezar!, no eres más que un reprimido. Justo de personas como tú, es de quien salgo huyendo cada vez que las reconozco donde estoy.
-- Justo, personas como tú, soñadoras incansables, son las que yo busco por los lugares que visito. Me gusta oír su fantasías y ver con ellas el cielo.
-- Exacto, ¿no sería hermosa una vida de sólo soñar y contemplar las nubes?
-- No lo creo, somos seres intermedios entre los sueños y las pesadillas, entre el cielo y la tierra. Somos híbridos, imperfectos y limitados. Por eso podemos maravillarnos ante una estrella o temer a la oscuridad.
-- ¡No, no, no! No es así, no tiene que ser así; si ya podemos ver las estrellas para que voltear a la oscuridad, ¿por qué no sólo volar y tomar una estrella?
-- Porque somos humanos, hechos de barro, y pertenecemos a la tierra. Somos privilegiados, porque podemos viajar del cielo al infierno y de regreso. Sólo tenemos una vida, un viaje: ¡Eso es emoción, saborear la vida! Sabiendo que un día terminará.
-- ¿No es eso tan injusto! Deberíamos vivir para siempre.
-- ¿Crees que si vivieras eternamente, te importaría la vida de una flor o el olor del viento?
-- Tonterías, sólo quieres salirte con la tuya.
-- ¿Y no es lo mismo que tú quieres?, ¿no es por eso que huyes buscando un lugar en el que no te contradigan?
-- Lo ves, ahí vas de nuevo a autoproclamarte conocedor de la naturaleza humana.
-- ¿Qué más podría conocer, sino es mi propia naturaleza?
-- Pues el absoluto, el universo, la verdad.
-- Prefiero conocer a la humanidad, prefiero conocerme, prefiero viajar que sólo huir errante.
-- Sí, errante, eso prefiero yo. Adios.
-- Hasta pronto.
viernes, 11 de diciembre de 2009
El deseo por la negación perfecta
No haberte visto; porque ahora, no puedo dejar de verte.
No haberte oído; porque tu voz, aun a lo lejos, me perturba.
No haberte amado; porque no puedo, ni quiero, dejar de hacerlo.
No haber notado tu existencia; porque, ya, nada más llama mi atención.
No haberte oído; porque tu voz, aun a lo lejos, me perturba.
No haberte amado; porque no puedo, ni quiero, dejar de hacerlo.
No haber notado tu existencia; porque, ya, nada más llama mi atención.
Intocable
Te he descubierto
sin quitarte la ropa
sin tocar tu piel:
Estás roto, mi pequeño arlequín.
Vi a través de tus ojos.
Advertí tus danzas y tus huídas.
Pero no toqué tu corazón:
no lo encontré.
Y yo que te creí de madera y cristal.
Y yo que te creí de piel y alma.
Me acerqué a ti,
me arriesgué y esperé...
mas nada pasó,
mas nada recibí.
sin quitarte la ropa
sin tocar tu piel:
Estás roto, mi pequeño arlequín.
Vi a través de tus ojos.
Advertí tus danzas y tus huídas.
Pero no toqué tu corazón:
no lo encontré.
Y yo que te creí de madera y cristal.
Y yo que te creí de piel y alma.
Me acerqué a ti,
me arriesgué y esperé...
mas nada pasó,
mas nada recibí.
A un paso...
¿quiero dejar que del simple deseo todo se complique?
¿y tú, mi deseado?
Acércate.
Actúa.
Y tal vez...
me convenzas
de que es más que escaramuzas.
Quiero verte.
Quiero oírte.
Y arriesgarme a que no me gustes.
¿y tú, mi deseado?
Acércate.
Actúa.
Y tal vez...
me convenzas
de que es más que escaramuzas.
Quiero verte.
Quiero oírte.
Y arriesgarme a que no me gustes.
Guerrero incansable
Tú que cargas a cuestas el dolor de tus batallas
tirando por el camino la rabia y el rencor.
Dime si ya me venciste.
Dime si te he herido.
Tus ojos no me hablan:
son sólo ecos de mi voz
y lucero de mis madrugadas.
Háblame tú.
tirando por el camino la rabia y el rencor.
Dime si ya me venciste.
Dime si te he herido.
Tus ojos no me hablan:
son sólo ecos de mi voz
y lucero de mis madrugadas.
Háblame tú.
Cupido
Me usas de alfiletero.
Te diviertes a mis costillas.
Escribes recados con mi sangre.
Lavas tu pies en mis lagrimas.
Te diviertes a mis costillas.
Escribes recados con mi sangre.
Lavas tu pies en mis lagrimas.
Destino
Cierro lo ojos y me guías:
me tomas de la mano
diciendo palabras que no comprendo.
Yo te sigo;
aunque no te veo;
aunque no te entiendo.
En la memoria,
todo es claro:
descifro tu lengua.
He querido liberarme
imaginándote fantasía;
sólo he comprendido que eres inevitable.
me tomas de la mano
diciendo palabras que no comprendo.
Yo te sigo;
aunque no te veo;
aunque no te entiendo.
En la memoria,
todo es claro:
descifro tu lengua.
He querido liberarme
imaginándote fantasía;
sólo he comprendido que eres inevitable.
Espejo
Veo mi reflejo
a la luz de la luna
entre la media noche y el alba.
Examino mi mirada
rápidamente
antes de caer en el abismo.
Sólo en el espejo me reconozco;
cuando me veo en sus ojos,
sólo alcanzó a ver mi silueta.
¿Por qué no me ven?
¿Soy yo, quien no se ve?
Me intriga...
a la luz de la luna
entre la media noche y el alba.
Examino mi mirada
rápidamente
antes de caer en el abismo.
Sólo en el espejo me reconozco;
cuando me veo en sus ojos,
sólo alcanzó a ver mi silueta.
¿Por qué no me ven?
¿Soy yo, quien no se ve?
Me intriga...
Maldito profeta
Tu primera palabra dirigida a mi
fue 'adios'.
Y ahora que quieres escabullirte,
¿qué me dirás?
Sólo callas y huyes
¿no dices nada?
Nunca te inspire un 'hola'.
El 'adios' me lo diste anticipado...
y yo no me di cuenta.
fue 'adios'.
Y ahora que quieres escabullirte,
¿qué me dirás?
Sólo callas y huyes
¿no dices nada?
Nunca te inspire un 'hola'.
El 'adios' me lo diste anticipado...
y yo no me di cuenta.
No he olvidado
Que fuiste el primero en hablar.
Que fuiste el primero en callar.
Que me miras cuando yo volteo.
Que me hablas cuando no te miro.
Que huyes cuando yo me acerco.
Que te acercas sólo si te miran.
Que crees que te odio.
Que no crees que te amo.
Que me odias por corresponder.
Que te me niegas.
Que te me encondes.
Que sabes lo que ignoro.
Que ignoras lo que siento.
Y recordarlo es todo lo que tengo de ti.
Que fuiste el primero en callar.
Que me miras cuando yo volteo.
Que me hablas cuando no te miro.
Que huyes cuando yo me acerco.
Que te acercas sólo si te miran.
Que crees que te odio.
Que no crees que te amo.
Que me odias por corresponder.
Que te me niegas.
Que te me encondes.
Que sabes lo que ignoro.
Que ignoras lo que siento.
Y recordarlo es todo lo que tengo de ti.
jueves, 10 de diciembre de 2009
¿Que si duele?
Duele la piel,
duele el corazón,
duele el alma,
pero tú no me dueles.
Duele la vanidad,
duele el orgullo,
duele la dignidad,
pero tú no me dueles.
Duele tu rostro,
duele tu voz,
duele tu presencia,
pero tú no me dueles.
Duele el sueño,
duele la fantasía,
duele el deseo,
pero tú no me dueles.
No eres tú,
es el infinito y la eternidad,
que nos separan,
lo que me duele.
duele el corazón,
duele el alma,
pero tú no me dueles.
Duele la vanidad,
duele el orgullo,
duele la dignidad,
pero tú no me dueles.
Duele tu rostro,
duele tu voz,
duele tu presencia,
pero tú no me dueles.
Duele el sueño,
duele la fantasía,
duele el deseo,
pero tú no me dueles.
No eres tú,
es el infinito y la eternidad,
que nos separan,
lo que me duele.
No temas
Teme a la sombra.
Teme al resplandor.
Teme a la derrota.
Teme a la gloria.
Teme al dolor.
Teme al placer.
Teme al tigre.
Teme al ratón.
PROHIBIDO TEMER AL MIEDO
Teme al resplandor.
Teme a la derrota.
Teme a la gloria.
Teme al dolor.
Teme al placer.
Teme al tigre.
Teme al ratón.
PROHIBIDO TEMER AL MIEDO
sábado, 5 de diciembre de 2009
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