lunes, 7 de marzo de 2011

Tú y yo

Te conté mi vida,
fue la revelación del secreto,
recordaba, entonces, cada detalle.

Tú escuchaste
las palabras que nunca pronuncie,
fue un pacto o un ritual.

Ahora, soy dueña de mí,
mucho de lo que te dije,
cierto es, aunque ya no lo recuerde.

Ahí, tienes el recuerdo,
también las cenizas del archivo,
mi querido exorcista de fantasmas.

Pediste las brasas de tus antecesores,
así muertos están como muerto estás ahora,
ya no me dirás el recuerdo incómodo.

La historia escrita está,
quién podrá leer,
para quién será interpretada.

Ahora, podemos hablar,
tranquilos y serenos,
en el lenguaje de los muerto,
el que algunos escuchan
y pocos entienden.

Los tuyos sabrán de mí,
como los míos supieron de ti,
que más da.

Ahora guardas mi pasado,
mientras yo escribo tu futuro,
viendo tus aventuras
y escuchando tus miedos.

Pondré mi vida en tus manos,
tengo tu historia en mis dedos.

Serás libre de mi recuerdo,
seré libre de tu esperanza.

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