jueves, 17 de marzo de 2011

Debilidad, temor y poder

¿qué será el día sin la noche?

Cuando pequeño temiste quiza a la oscuridad,
te enfurecio el límite de la pradera
donde comenzaba la espesura del bosque,
te entristecio oirte no calificado
para la caza furtiva y nocturna.

¿qué será del barro sin el molde o el artesano?

Tuviste algún guardián duro
como la roca volcánica
e inamovible como el portón.
Indolente a las lagrimas
y sarcástico como quien todo lo controla.

¿Quemarás cuerpos vivo para alumbrarte?

Ahora, que tu cuerpo ha crecido,
no creo que enfrentes a tus verdugos,
porque tu espíritu sigue siendo pequeño.
De ellos, asociaste la cruz y la fe
con algún castigo menor justo o injusto,
pero por lo que veo no mortal.

¿qué hará el agua sin el frío de la noche?

Claro, cobarde, eres porque no tienes que reprochar,
convertirás entonces a la frustración en odio,
y perseguirás a los pequeños,
al fin y al cabo tú ya te sientes grande.
Grandez torpe que no conoce de sí
más allá de lo prohibido,
será tu obsesión y pequeño eres
porque necesitas del rebaño pérdido.

Niño lindo y curioso ¿crees en las brujas?
Cuidate de ellas,
pues las hay hermosas como el sol
no te dejes engañar.
Si no les tienes que perdir permiso,
es porque ellas no te avisarán
siquiera cuando te maten
solamente porque dios lo prohibio alguna vez.

Así es como el diablo tomó las almas más débiles
y les dio algo de similar al poder,
pero que no es propio ni fuerte.

El engaño es contra dios,
que tanto amo al hombre,
que le dio parte de su poder
para que fuera libre.

El pobre diablo miente
diciendo que dios ordena
y constriñe la carne del hombre.

Espero que nunca te asomes al infierno,
aunque ahí podrás confirmar
que en las calderas arden huesos humanos
y carnes tiernas de víctimas
no del diablo sino de sus seguidores.

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