jueves, 22 de agosto de 2024

Querido y apreciable Don Severo:

Me detengo un momento de mis ocupaciones para saludarlo. Como bien platicamos la última vez, sobre aquel seductor que olvido su diario en un cajón, él seguirá siendo un demonio mediador, negado a pasar al estadio ético, sera la estética, el placer y lo sublime su vida. Por mi parte, ya estuve un rato en el estadio ético, y efectivamente como lo sentencio el hombre más sabio de todos los hombres atenienses, me arrepentí una y mil veces, así pues le informo que me reuniré con usted en el estadio filosófico. 

Sin más que decir por el momento, lo felicito por sus discursos edificantes.

Saludos

E. Poetisa

 

jueves, 1 de agosto de 2024

Receta para crear una Suensueñuna

Ingredientes:

  • Noche de luna de octubre

  • Lugar amplio en medio de un poblado

  • Mujer con insomnio vestida con ropa de algodón

  • Plumas de zanate

  • Café molido

  • Canela 

  • Aceite de castor

  • Tres pendientes de la reina

  • Cazo de cobre brillante y pulido

  • Cera de abeja


Advertencia: Iniciar con los oídos tapados con cera de abeja, si escucha el canto de la Suensuñuna no volverá a dormir de noche en lo que le quede de vida.

En un lugar oscuro, mezclar todos los ingredientes en el cazo de cobre, excepto a la mujer. Salir a un espacio amplio donde se esparza la luz de la luna, cubrir a la mujer con la mezcla. La mujer debe estar vestida con ropa de algodón. Cubrir la propia cabeza con el cazo de cobre y esperar hasta que se escuchen aleteos, entonces, sin quitar el cazo, observar si hay luz de luna o agua cerca. Si está oscuro y seco, podrá observar a la Suensueñuna que vuela a la altura de la luna. Si hay agua cerca, quiere decir que la Suensueñuna observó su reflejo en el cazo y se derritió, si esto ocurre repita el procedimiento el siguiente año.

Poderes:

La Suensueñuna robará los sueños de todo aquel que pase por el lugar de creación después de la seis de la tarde. Cuídese de no hacerlo usted. También provocará insomnio a los que la escuchen cantar después de la media noche. Recuerde los tapones para los oídos de cera.

La Suensueñuna puede ayudarlo a conseguir tierras baratas cercanas a su casa, a deshacerse de vecinos incómodos o a desarrollar su creatividad si logra encontrar su escondite.

—¿Qué más dice?

—Ya, nada más.

—¿Cómo que nada más? ¿Y ahora que voy a hacer sin dormir y soñando despierta?

—Tranquila.

—¿Cómo quieres que me tranquilice? He perdido la noción de realidad, ahora mismo no sé si estás aquí o eres un sueño más.


Mil doscientos años de edad y vivo en una casa ataúd

 Mil doscientos años de edad y vivo en una casa ataúd. En fin, esta época me gusta, la luz azul no es tan molesta como la dañina luz solar. Nunca pasé más frío que aquí en Amecameca, no tienen aire acondicionado, sino solo unas cocinas de humo nada prácticas, a parte no me gusta el fuego, me recuerda la última vez que me quisieron linchar con antorchas. Hasta el momento, nadie sospecha de mí, no soy más que el velador del taller mecánico que come las sobras de comida que arrojan a los perros, ni siquiera ha sido sospechoso el aumento de senderistas perdidos. Hasta he salido temprano en días nublados para comprar atole y tamales que efectivamente doy a los perros. 

Aunque, soy joven, esto de la soledad me está pegando, es verdad que yo maté a mi familia cuando me convertí, por eso hui y empecé a viajar por el país. Ahora me gustaría tener mi propia familia. He tenido novias, pero nada serio, después de la primera cita chupé toda su sangre hasta hacerlas desfallecer. Pero ahora con Carmen es diferente, ella me quiere, me comprende y me apoya. Hoy en la noche voy a pedirle matrimonio, a revelarle quién soy. Le ofreceré la vida eterna, es verdad que ya no podrá salir a vender tamales a medio día cuando la gente sale de misa, pero para qué necesitamos dinero. Con mi sueldo es más que suficiente, además, de algunos recuerditos que tomemos de los senderistas, claro está. 

Estoy nervioso, aunque no debería preocuparme, ¿quién rechazaría la vida eterna? Alguien tonto, supongo. Carmen es muy inteligente, ha empezado a sospechar y hacerme preguntas. No pasa nada, se ve tan interesada y es más cariñosa cada vez. Debo arreglarme para acudir a mi cita con ella en el cementerio de la iglesia, acaso ¿no es romántico el lugar que eligió para nuestro encuentro? Justo a medianoche durante la misa de San Lucas. Estará todo el pueblo reunido para cantarle las mañanitas y nadie nos verá, ¿a poco no es lista?


Era un amanecer que teñía de rojo el interior del lago

Era un amanecer que teñía de rojo el interior del lago, Miguel entró de un salto al agua, solo quedó flotando la última lata de cerveza que bebió. Se había internado en el monte desde el atardecer. Las nereidas guardaron silencio tras escuchar el chapuzón. Un cardumen de peces se desvaneció antes de que la arena se asentara indicando el paso del tiempo. 

Miguel salió por el frío. Fue a buscar su mochila, irónicamente, solo tuvo que seguir el rastro de basura que había dejado a su paso. Poco a poco el agua escurrió de su cuerpo, más rápido de lo que se imaginó estaba seco, le costaba trabajo caminar, supuso que era el cansancio y la cruda, sin embargo, apenas podía despegar los pies del piso, tropezó, cayó, y se quedó dormido. 

Soñó que nadaba en las profundidades de las aguas, soñó que se atoraba entre las algas mientras las nereidas reían, no podía mover brazos ni piernas, tampoco respirar y el instinto de supervivencia lo despertó. Ya era de día, se encontraba de pie. No recordaba haberse detenido en la belleza del paisaje, tampoco recordaba haberse levantado. Intentó caminar. Descubrió que no tenía pies, ni piernas. Era un tronco con ramas, sus ojos, dos aves que volaron y pudieron observar a los talamontes acercándose para llevarse un nuevo cargamento de madera. Las dríadas temblaron y gritaron al viento.