Marco vacío,
sombra por proyectar,
de ti, de quien hablo.
Mercenario y verdugo,
espía y confidente,
a ti, a quien llamo.
Dolor punzante y molesto,
bálsamo y veneno,
para ti, para quien escribo.
Euforia y nausea,
inspiración que calla,
contigo, con quien recito.
Persona y multitud,
desconocido habitual,
siempre eres tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario