He de saber,
es mi castigo:
Una vez hablé con Lucifer,
yo lo busqué, lo llamé,
bueno tal vez sólo caí como él.
Ese día nos sentamos
a la sombra de ese árbol,
le dije ... nada
que no hubiera escuchado antes,
de madrugada, cuando me observa.
Después me dijo sus secretos,
algunos, otros yo los adiviné,
eso creo, ni siquiera asentía.
Lo del azufre y las llamas
es verdad.
Su mano es de fuego
y su voz fluye centelleante.
Sus ojos ...
no vi en ellos nada
que no hubiera adivinado
en los espejos.
Así que no te preocupes,
no digas nada.
Ya lo sabré,
él me lo dirá
e incluso lo veré
a través sus ojos.
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