Entraste sin hacer ruido,
a traición como un asesino,
tal vez, esa era tu misión.
Pero, sabes, tenía sueño,
no me importó, esa noche,
la posibilidad de dormir
y nunca más despertar.
Tan no me importó,
que ni siquiera sé si era tú
o uno de tus esbirros,
esas gabardinas , son todas iguales.
Y mira, que no sé tampoco
que es lo que querías,
ni siquiera he notado
si falta algo...
Mala broma,
tú siempre tuviste
estilo y clase.
No hay comentarios:
Publicar un comentario