Saldrás del reflejo de un trozo de cristal, cuando el sol caiga por el horizonte, vivirás por una noche, como un espectro fantasmal.
Saldrás de un charco, cuando las ranas y los ajolotes sean madera y cristal. Serás humo que huele a incienso, perdido en el viento.
Saldrás de la sombra de un árbol, cuando las hojas arrullen un nido, vendrás por los adoquines de un camino sin final.
Saldrás del rugido de los seres de la noche, mitad serpiente y mitad escorpión, ya no tendrás deseos, tampoco dolor.
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