Estimado Señor Furia:
Le escribo por primera vez, para explicarle que toda la culpa fue mía. Después del primer grito debí irme como todos me aconsejaban. Realmente, dicen los que saben que no todos estamos hechos para ser exitosos. Tarde 10 años en aceptarlo. No negaré que soñé mil veces con recuperar el tiempo perdido. Pero ya es tarde para mí. También dicen los que saben que otros vendrán, así que la única que perdió fui yo. Lamento los inconvenientes causados. Solo puedo decir que lo pagué con creces, lo perdí todo y tuve que iniciar de cero muchas veces más. Finalmente, me despido de los muros. Sé que nunca existí. No sé que más decir, debí callarme y sentarme.
Adiós
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