Un día decidí subir a la montaña
en pos de sabiduría y fortaleza.
Me advirtieron que sería difícil
y que nadie que regresara había llegado a la cima.
Sólo subí.
Ahí, cuesta respirar: casi muero asfixiada.
Hay cabras salvajes y las piedras caen al vacio.
Pero casi puedes tocar las nubes.
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