sábado, 29 de mayo de 2010

Subir la Montaña

Un día decidí subir a la montaña
en pos de sabiduría y fortaleza.

Me advirtieron que sería difícil
y que nadie que regresara había llegado a la cima.

Sólo subí.

Ahí, cuesta respirar: casi muero asfixiada.

Hay cabras salvajes y las piedras caen al vacio.

Pero casi puedes tocar las nubes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario