jueves, 29 de abril de 2010

Luzbel

Hermoso ángel, tú que has caído del cielo,
sabedor de la verdad y la belleza,
ya te he visto andar por la tierra
portando la luz del conocimiento.

Pero pobres humanos te creen el peor;
han olvidado que fuiste ya el excelente;
no te escuchan,
y nada importa la bondad de tus palabras
ni la elocuencia de voz.

Mi querido ángel, háblame,
que yo te escucharé.

Dios, me dijo ya que
todos sus mensajeros son ángeles,
sin importar su encomienda.

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