Un día dejaré de amarte
sin motivo concreto
o razón de peso.
Aunque muchos hayan cantado
al amor sublime y eterno
incluso éste muere
como la flor se marchita
o la hoja cae.
Mira a esta poeta
anunciando la muerte de cúpido.
Presagiando las cenizas
de la hoguera que agoniza
y se aviva con el viento.
Ahora te amo sin más,
llanamente te quiero.
Pero ya vendrán las promesas
y con ellas los reproches.
Los besos tibios, y
los ojos abiertos.
Y cuando más te ame,
si es que se mide el amor,
te irás o te echaré,
no lo adivino aún.