Llegará el día,
uno nublado y lluvioso,
en que oculte la verdad,
primero por precaución
luego será un hábito,
finalmente un acto reflejo.
Mientras tanto no importan
los regaños de mi amigo el diablo,
las lecciones de la bruja
o las burlas de los picaros,
sigo con eso de la honestidad.
Mi versión de la historia
no es sobre confesiones ingenuas
sino sobre presentaciones francas
y porque no valientes,
primero ante mi misma.
¿Qué será del guerrero sin armadura?
Un caballero con piel de serpiente.
¿Qué será de la dama sin velo?
Una mujer de enaguas largas.
Sí, eso de la ética
es imperativo o no es ni una costumbre.
Pero ya aprenderé,
tal vez del modo difícil,
como el incauto se vuelve tramposo
o el inocente perverso,
esto es tras la herida a traición.
¿Serás acaso Judas o sólo Don Juan?
Confió en que seas tú mismo.
Te daré un viejo pergamino
y una pluma atómica
para que escribas un poema,
una carta o sólo tu nombre,
luego te pediré leerlo.